Las Provincias
Rus: Cotino o yo
22.07.11 - 00:11 -

Tras la pataleta por las formas de cómo lo ningunearon el día de autos, la llamada de rigor del líder popular en la provincia de Valencia, Alfonso Rus, al próximo presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, se produjo. Fue una declaración de amor con condiciones. Y estas, según las fuentes consultadas, no pasan por otro camino que por el desapego al sector democristiano liderado por Juan Cotino y al sanedrín que ha guiado a Camps durante los dos últimos años a la senda de la dimisión forzosa. Rus, al que no le gustó ni un pelo enterarse por la prensa de lo que se cocinó el día de la dimisión de Camps, vino a recordarle a Fabra que el fracaso lo marcaba el paso de procesión y que su triunfo sólo pasará por el apoyo en aquellos que palpan la realidad del PP valenciano. Una forma de decir: o Cotino o yo. Esta es la clave. Aceptar la oferta (quizá imposición) de Rus es el camino más corto que tiene Alberto Fabra para amansar al partido.
El presidente de la Diputación de Valencia ofreció su lealtad y la de los suyos. A tumba abierta pero con garantías. Un gesto que hizo respirar de momento a Génova, que no quiere en la Comunitat ni un movimiento más en falso que sirva de peaje en la autopista abierta a Mariano Rajoy con destino a la Moncloa. El líder provincial es consciente de que una rebelión interna en estos momentos no le beneficia ni él ni al partido y tiene claro que por encima de todo están las siglas de su formación. Además, Rajoy no lo permitirá bajo ningún concepto.
La exigencia de Rus se transmitió con argumentos. El líder provincial intentó hacerle ver a Alberto Fabra que la influencia del actual presidente de Les Corts ha condenado al hasta ahora jefe del Consell y con números demostró que el que maneja el cotarro en la provincia de Valencia es él: desde los cachorros de Nuevas Generaciones hasta los cargos municipales desde la atalaya de la Diputación y la dirección provincial.
Ampliar las consultas
De paso, el líder provincial también le hizo ver a su futuro presidente que hay vida más allá de los gruesos muros del Palau de la Generalitat, por lo que es mejor buscar la luz de la calle que dejarse engatusar por los cantos de sirena del entorno en la penumbra de los aposentos presidenciales. Conclusión: a la hora de consultar no despreciar una segunda opinión.
El desdén que demostró un Rus de brazos cruzados en la reunión del miércoles por la tarde en la sede popular de la calle Quart fue calificado de «bochornoso» por cargos con pedigrí en el partido. El alcalde de Xàtiva, hombre impulsivo donde los haya, se dejó llevar por los sentimientos de saberse en un córner cuando se jugó partido de Champions League y él no rascó ni bola.
Los rusistas se presentan con la tarjeta de visita de que controlan el partido, sacan músculo con el número de afiliados en la provincia y exhiben su número de alcaldías. Y todo esto cuenta. La capital y la provincia más importante de la Comunitat es Valencia y no hace falta recordar que Castellón nunca ha contado con un presidente de la Generalitat.
Los democristianos tienen puestos, pero no el mando de las bases. Camps ha sido el artífice de que Cotino y sus fieles cuenten con nombramiento en el Diario Oficial de la Comunitat. En ese saco el entorno del líder provincial da nombres como los de Rafael Ripoll, José Marí Olano e inciden en un Federico Trillo al que acusan de ser el estratega de todo lo que se coció en el Palau de la Generalitat en esas horas de infarto previas a la dimisión. Camps seguirá en funciones hasta el nombramiento de Fabra la semana que viene porque haber delegado por unos días en la vicepresidenta, Paula Sánchez de León, hubiera incendiado al partido.
En la reunión de la dirección del grupo popular de Les Corts ayer por la mañana hubo fricciones. Fuentes consultadas aseguraron que uno de los que tomó la palabra fue el diputado Vicente Betoret que trasladó el disgusto de Rus por las formas. Las mismas fuentes aseguraron que Betoret calificó de «impresentable» el hecho de que el líder popular en la provincia de Valencia no recibiera una llamada telefónica para ser informado de los movimientos acelerados que se estaban llevando a cabo. Defendió que los tres líderes provinciales y los tres alcaldes de las capitales de provincia deberían haber estado al tanto al minuto.
El portavoz del PP en Les Corts, Rafael Blasco, también puso de manifiesto su extrañeza por la hoja de ruta marcada cuando él es el responsable de registrar en la Cámara valenciana el nombre del candidato. Una declaración que hizo saltar como un resorte a Marisol Linares, de Castellón pata negra, que cuestionó las palabras de Blasco al creer que el síndico popular puso en cuestión el fondo de la elección de Alberto Fabra en lugar de las formas. Las mismas fuentes aseguraron que Linares vino a decir que si alguien tenía algún problema que lo hubiera dicho en la Junta Directiva Regional. Al final, parece que fue Ricardo Costa el que medió para poner algo de paz.
Poder territorial
El rifirrafe que alimentó Linares sirvió para recuperar un viejo debate de partido sobre las cuotas provinciales y la representación de cada territorio en los puestos de mando de las instituciones. Al parecer Blasco apostó por acabar con los repartos según el lugar de nacimiento en el DNI. Un debate que al final se pospuso en aras de la convivencia en un momento que el partido necesita sosiego. Pero no hay que olvidar que en Valencia, que a fin de cuentas es la provincia que más votos aporta en números absolutos, se sienten ninguneados. El número dos de los populares valencianos, Antonio Clemente, que estuvo presente en esa reunión encajó en silencio los golpes que le pudieron caer a la gestión de la dirección regional.
El espíritu con el que llega Alberto Fabra al Palau de la Generalitat no es el de destruir. Por eso mantendrá de momento al equipo de gobierno que nombró Francisco Camps y a la dirección del grupo parlamentario. Esta última decisión apacigua los ánimos revolucionarios de un Rus al que cargos de peso le han hecho ver que el PP es un partido presidencialista con más apego a las siglas que a las personas. Aquello de a rey muerto, rey puesto funciona en la sede de la calle Quart a las mil maravillas. Y ejemplos hay varios.
Rus ha optado en esta ocasión por dejar las cosas claras desde el minuto uno. Para que nadie luego le adelante por la derecha. Ofrece colaboración y lealtad a Alberto Fabra y así se lo transmitió, pero ni él ni los suyos están dispuestos a soportar un nuevo mandato teledirigido por una camarilla. Habrá paz hasta las generales pero luego, en vistas al congreso, no hay duda de que existirá partida.
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Seguro que Alfonso Rus te agradece tu participación, XD