Las Provincias
Los centuriones del PP en Valencia
31.07.11 - 00:13 -
El rusismo ha crecido alimentando con cacaos y olivas . Cada sábado, mientras otros se dedicaron a disfrutar en familia, Alfonso Rus tejió su propia corriente en el PP valenciano en los bares de pueblo de la provincia. Unos almuerzos que sumaron adeptos a una causa en la que retranca del alcalde de Xàtiva era el gancho. Rus contó con la colaboración de sus diputados, a los que ha premiado (a casi todos) manteniéndolos con silla en la bancada provincial, que a toque de corneta llenaron hasta el local más grande en esos almuerzos 'de entrepà' hiciera frío o calor.
En el debate del pleno de investidura de Alberto Fabra, el nuevo presidente de la Generalitat remarcó que era el primer castellonense con mando en plaza en el Palau. La bancada rompió en aplausos menos Rus. La imagen evidenció un problema: la provincia de Valencia está descabezada a falta de un líder que aglutine más del 90% de los apoyos, que así es como se gobierna en el PP. Estar por debajo de esa cifra es no ser nadie, por lo menos en este partido.
El expresidente Francisco Camps era el estandarte de la provincia de Valencia. Desde el palomar del Palau mantenía a raya a una provincia poco acostumbrada a estar huérfana y que ahora ve como desde Castellón sacan pecho. Algo que se han encargado de hacer visible durante esta semana en Les Corts y que ha dejado cierto regusto amargo en los populares de la provincia de Valencia.
Alfonso Rus, antes del maremoto político de este mes de julio histórico, dominaba fácil más del 70% de los apoyos de la provincia de Valencia. Él vende que tiene en la 'butxaca' al 80% de la militancia pero fuentes de distintas sensibilidades del PP valenciano consideran que en ningún momento ha llegado a esas cotas de poder. Ahora, tras el pulso a Fabra, cargos del partido aseguran que Rus no cuenta con la fidelidad de todos. En el PP no gustan las individualidades no apadrinadas por el grupo y hay muchos alcaldes que han llamado a Génova para preguntar y acatar órdenes.
El rusismo controla muchas comarcas y municipios. El problema es que no domina las grandes capitales, donde hay cargos capaces de presentarle batalla en el caso de que se abriera un enfrentamiento que a día de hoy nadie va permitir.
La mayor zona de influencia del presidente popular de Valencia se sitúa al sur de la provincia, donde inicio su carrera Rus desde la alcaldía de Xàtiva, donde ya empiezan a surgir voces críticas tras el ajustadísimo triunfo del PP (tras perder muchos votos) en las municipales del 22 de mayo. La comarca de La Costera es el embrión del rusismo.
Al sur de la Comunitat, La Safor es otra de las zonas que domina el actual líder provincial. Gandia, una de las ciudades más grandes y con más peso de la Comunitat, también procesiona al paso de Rus. El alcalde de la Ciudad Ducal, Arturo Torró, es socio incluso en algunos negocios con el alcalde de Xàtiva, que hay que reconocer que es un próspero empresario.
El detalle está en que Torró fue uno de los primeros en significar su apoyo al nuevo presidente Alberto Fabra. Además, tras décadas de gobierno socialista, el PP se ha hecho con Gandia y Torró no participará nunca en un enfrentamiento interno.
En la Vall d'Albaida, comarca limítrofe con La Safor y La Costera, el rusismo no controla de manera absoluta el territorio. Existe contestación en municipios importantes como Ontinyent y Albaida, que no se han plegado a los intereses del setabense.
La Canal de Navarrés y el Valle de Ayora sí que están controladas por el presidente de la Diputación. La realidad es que son comarcas con municipios muy pequeños en general que no representan un peso fundamental en la militancia popular.
En la Ribera Alta, Rus tiene a uno de sus lugartenientes de confianza como Rafael Soler (está en el comité de campaña para las generales) pero no controla localidades importantes como Carcaixent con Lola Botella y en Alberic va a tener problemas con un partido enfrentado. En la Ribera Baixa el asunto está más dividido pese a que Cullera tiene diputado provincial. Elena Bastidas y el blasquismo de Rafael controlan otra gran población como Alzira.
Mientras se sube hacia el norte de la provincia, Rus empieza a perder influencia. Controla la comarca de la Hoya de Buñol-Chiva al mantener a José Manuel Haro en la Diputación pese a la polémica de las oposiciones. Contentar a unos le ha costado perder la fidelidad de Requena, donde el candidato del PP ganó las elecciones pero se quedó sin puesto en la Diputación pese a ser el municipio más grande del partido judicial. Utiel es de Rus porque al candidato lo puso él.
L'Horta Sud es uno de los puntos negros del rusismo. Aquí, los versos sueltos que representan cada uno a su estilo los alcaldes de Torrent y Paterna, María José Catalá y Lorenzo Agustí, respectivamente, son un quebradero para el dominio del líder provincial. Rus no ha respetado el triunfo por mayoría absoluta (por segunda legislatura consecutiva) del PP en dos municipios clave en la localidad. Los ha dejado sin escaño en la Diputación de forma unilateral y le puede pasar factura. El poder de Crespo en Manises, enfangado en el caso Emarsa, no es una amenaza para los versos sueltos. En cambio, en l'Horta Nord, la mano de Juanjo Medina, uno de los escuderos de Rus, ordena pese a que en privado hay cargos que se quejan de su autoritarismo. En estas zona se nota también la influencia de Juan Cotino, sobre todo en la Sud, donde en su localidad Xirivella y pueblos de alrededor cuenta con adeptos.
La influencia de Cotino no es orgánica sino de conexión con el puesto de mando. Ha logrado hacerse su equipo a contracorriente con el rusismo.
Pero la verdadera batalla está en las comarcas del norte de la provincia. Allí, en el Camp del Túria conviven dos gallos, Serafín Castellano y Vicente Betoret. A peso, el rusismo tiene más adeptos. Betoret, al que en su día colocaron de candidato en Vilamarxant para perder y ganó, se lo ha trabajado duro. Es el hombre de máxima confianza de Rus. Pero Castellano mantiene a su tropa bien distribuida por puntos estratégicos de las distintas comarcas. El conseller de Gobernación es todavía una persona con mando y que ha sabido levantar una fortaleza en las zonas que domina. Castellano aglutina un buen porcentaje de apoyos que en ningún caso irían a Rus y serían los votos que le faltarían al presidente provincial para lograr una victoria incontestable en una partida abierta.
Castellano también controla parte del Camp de Morvedre (Paco Huguet) donde existe otro verso suelto como es el alcalde de Sagunto, Alfredo Castelló, que no se ha significado por nadie.
Y luego queda Valencia capital, donde existen muchas sensibilidades y sigue Rita Barberá como estandarte. El rusismo ha buscado la vía de Nuevas Generaciones con Belén Hoyo a la cabeza para intentar rascar en la capital. Porque la corriente que ha crecido con cacaos y olivas se ha valido astutamente de los cachorros del PP para hacer cantera.
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Seguro que Alfonso Rus te agradece tu participación, XD