miércoles, 27 de julio de 2011

Rus pone condiciones a Fabra

Fabra llamó a Rus para recabar su apoyo y éste lo garantiza a cambio de influencia

El líder le prometió «lealtad», pero su entorno afirma: «Si Alberto no cuenta con él, el problema será suyo»

 
PACO CERDÀ VALENCIA Alberto Fabra acababa de ser ungido como próximo presidente de la Generalitat. Abandonó la sede regional del PP y llegaba en coche oficial a su Castelló natal para saborear las mieles del inesperado triunfo en una noche en familia con concierto de BB King en Peñíscola incluido. Pero antes del baile debía solucionar —o empezar a hacerlo— un problema. Alfonso Rus, presidente provincial del PP, presidente de la Diputación de Valencia y jefe de la taifa popular más entera, había exteriorizado en la sede del PP su malestar ante el proceso de relevo en la Generalitat. Brazos cruzados y semblante serio. Rus no perdonaba que lo hubieran ninguneado y quiso que se notara. Por eso, Fabra no esperó a que el hielo se deshiciera y decidió picarlo él mismo. Al contrario de lo que sería esperable (que el pez chico llame al gordo), fue el próximo presidente de la Generalitat quien esa misma noche del miércoles telefoneó a Rus. Todo un gesto. Según revelan fuentes del PP, la conversación fue distendida. Rus, además de lamentar las formas en la que había discurrido el vodevil, le garantizó a Fabra «apoyo y lealtad» de él y de los suyos para la nueva etapa.

Fue un gesto diplomático del líder de Xàtiva. Pero la diplomacia es el arte de decir aquello que no se piensa, o al menos no de forma completa. Porque el apoyo de Rus al sustituto de Camps tendrá un precio. Y el rusismo ayer lo dejó claro: «Él [Alberto Fabra], que cuente con quien quiera. Pero luego, con base en los resultados, haremos. Y si no cuenta [con Rus], el problema será suyo», amenazaba ayer un alto dirigente del PP con mando en el rusismo en conversación con este periódico.

Y no es ninguna improvisación. Rus y su entorno están decididos a ser los pescadores que triunfen en este río revuelto. Por eso, sacan pecho: «Para que un gobierno sea fuerte ha de contar con el partido. El partido en Valencia es Rus. En Castelló es Carlos Fabra. Y en Alicante, sólo Dios lo sabe. Aquí uno no puede ir por libre», dicen. Y por eso, añade el mismo político, Fabra deberá contar con el rusismo. Sí o sí, recalcan. Y eso es un pulso directo con el sector cristiano del PP valenciano que encabeza Juan Cotino y que tanto poder ha tenido en la presidencia de Camps.

«Guerra» entre Rus y Cotino
La guerra entre ambos frentes del PP valenciano, Rus y Cotino, ya está en marcha. La respuesta procedente del rusismo —con el amparo del anonimato, eso sí— no deja lugar a dudas: «¿Cotino? Eso ya está liquidado. Ya no tiene ni padre ni madre. Eso es caspa y ya no se estila». A juicio del dirigente popular que pronuncia estas duras palabras, «Cotino era una manipulador del presidente [Camps]. Ésos son los que le han llevado a la ruina, aparte de lo que haya podido pasar. Paco [Camps] tragaba con ellos. Y ahora, van a intentar abducir a Alberto y decirle a quién tiene que poner y qué es lo que ha de hacer. Pero si éste se lo traga, tendrá problemas», adelantan desde el núcleo duro de la dirección provincial del PP.

Y no se trata de que eleven a Rus a conseller o le den cargos para sus correligionarios. Rus no aceptaría cambiar la presidencia de la Diputación de Valencia por una cartera en el Consell de Fabra, según trasladan desde su entorno. Lo que quiere Alfonso Rus es más influencia, autoridad, protagonismo y peso político en la órbita de la Generalitat. En definitiva: busca poder blando, no cargos.

Rus no quiere imponerle cargos
Porque otra cosa tiene clara Rus, según explica su entorno más íntimo: el líder provincial de Valencia no pretende coaccionar a Fabra en el diseño de su Consell. «Si a uno le hacen el gobierno, eso es un desastre. Porque el presidente ha de tener confianza en su entorno. Es él quien se arriesga a triunfar o no. Así que imposiciones [de cargos], por nuestra parte, no habrá ninguna. La gente está demasiado acostumbrada a las cuotas de poder, y eso es un error», aseguran las mismas fuentes. El rusismo habla en estos términos porque duda del anuncio realizado por Alberto Fabra de que mantendrá el Consell de tecnócratas nombrado por Camps. «¿Mantenerlos a todos? Eso ya lo veremos», deslizan.

Después de las primeros envites en público, en los que Alfonso Rus ya ha marcado el territorio exhibiendo su malestar y aduciendo que le habría gustado que se hubiera podido elegir entre varios candidatos, ahora parece que la paz interna empieza a hallar un cauce. «El partido en Valencia apoyará sin fisuras a Alberto», ha asegurado Rus. Eso sí: a Fabra no le saldrá gratis.

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